lunes, 17 de junio de 2013

Maximo Bistrot: Si pero No

Después de unos meses en México, pasada la euforia del taco y atravesando una nueva fase de mi adicción a las tortas, tenía ganas de debutar en un buen restaurante de la ciudad. Catar un sitio fino, comer algo diferente y acompañarlo con un buen vino y mejor compañía: Good plan!!

Estuve buscando info para ver donde dirigíamos nuestros estómagos y vi que se hablaba bastante bien de un local en la Roma llamado Máximo Bistrot, el cocinero Eduardo García, un ex-Pujol, puso en marcha este local en 2011 junto a su mujer. 

MAXIMO BISTROT
Calle Tonalá 133
Roma Norte, Ciudad de México
52 55 5264 4291


Un bistrot en la Roma que es un barrio de moda, buen ambiente, con muchas terrazas, tiendas y muchos restaurantes. Nos pusimos pichis, saque la americana moderna a la par que estilosa y nos encaminamos al Maximo Bistrot.

Teníamos mesa a las 21h  y tuvimos que esperar media hora a que se empezaran a levantar los comensales del primer turno (1er down). Avisamos de nuestra llegada y nos dijeron que nos llamarían en cuanto hubiera mesa. Estábamos a la espera cuando una rubia que iba del rollo Shakira pero con mallas cutres de ir al gym se las arregló para que le dieran mesa antes que a nosotros (2nd down)



Nos sentamos en nuestra mesa y nos ofrecieron un buen aperitivo, ceniza de berenjena, que acompañó a nuestras cervezas mientras elegíamos. Empezamos a ojear la carta, si nos ponemos tontos diré que resulta muy complicado leer la carta a la luz de una vela, pero si la letra o la luz fueran mayores facilitarían el trámite... 

Siguiente paso, pedí un vino que me llamó la atención y no se iba de las manos. Un mendoza syrah, y lo sirvieron en vasos (3er down) si estoy en una cantina o un bareto me da lo mismo, pero si estoy en un restaurante molón y pido vino espero que al menos me lo sirvan en copas. Se lo comenté al camarero y nos trajeron dos copas. 

Tras pedir los platos, nuestros primeros llegaron con ligereza, yo que no me veía muy inspirado esa noche escogí una ensalada de alcachofas marinadas con vinagreta de mostaza que resultó ser un acierto. El aliño le daba muy buen toque. Por otro lado espárragos con salsa holandesa. Parece ser que los mejillones (u hostiones) eran el plato estrella porque no paraban de salir de la cocina pero, al igual que los espárragos, me pareció un plato demasiado básico para lo que iba buscando.
Ensalada de alcachofas - Espárragos
Pasamos a los segundos, a pesar de estar el sitio a tope, los platos salían con agilidad de la cocina, bien en el timing. Ya digo que no andaba muy inspirado y elegí como plato principal lechón confitado. La verdad es que la carne estaba muy sabrosa y tierna, pero algo pesado, eché en falta un acompañante (más allá del puré) que ayudara a refrescar un poco el paladar de la generosa ración de carne. Probablemente habría sido mejor decantarme por algo de pescado, no acerté en mi elección y es que de grandes cenas están las sepulturas llenas y después de mi plato también cate el lomo de cordero con reducción de px de mi compi... también me pareció bueno, sin duda la materia prima del Maximo es de calidad.


Lechón confitado y lomo de cordero con reducción de PX
De postre y para rebajar, un helado de limón, en homenaje a esos sorbetes de bodas ochenteras.

La cuenta, el pagatini o la receta: entre vino, dos platos, garito de moda y demás la cosa se queda en unos 500-600 pesos per capita (30-40 euros). La verdad es que para ser  México es una pasta gansa y se esperaría que no se dieran ninguna de las deficiencias que he comentado.



El local es agradable aunque con decoración espartana. El hecho de ser reducido hace que las conversaciones creen un incómodo ruido ambiental. Y por otro lado, la iluminación se pasa de íntima, una cosa es luces bajas creando ambiente (todos tenemos nuestras aviesas intenciones) y otra cosa es comer a la luz de una vela. 

En cuanto a comida tiene mucho que ofrecer, cierto es que yo no estuve acertado en la elección de mi segundo (aunque la carne estaba excelente). Sin embargo, no salí con buenas sensaciones, por el tema luz, ruido y resto de detalles señalados anteriormente. Hay ciertos puntos que un sitio de esta categoría (y precio) no puede descuidar.

Me quedo con ganas de volver y esta vez de día, a poder ser en la parte de la terraza para así ganar en luz y tranquilidad. Por el momento no he conocido ese Máximo Bistrot del que tan bien se habla en la red. (algunas reseñas: goodfoodmexicocity elpurogusto)



PD: Un caso curioso para ilustrar como es la sociedad y la administración mexicana, la hija fresa (pija) del Procurador Federal del Consumidor fue a Maximo Bistrot sin reserva le entro un berrinche y llamó a la oficina de su papa para que cerraran el restaurante. Y así permaneció por un tiempo, hasta que se puedo aclarar el asunto y reabrió. Más info sobre esta surrealista historia en excelsior y en chilango.

lunes, 10 de junio de 2013

Restaurante Parnita: mama quiero ser un hipster

Ultimamente no me reconozco, en lugar de levantarme hecho polvo un sabado por la mañana me levanto pronto y descansado, me piro a hacer deporte y luego a patear el DF. Como dicen mis tio... "te estas haciendo viejo". Eso si, que manera de cundir el finde... mi último descubrimiento es el Restaurante Parnita...

EL PARNITA 
Avenida de Yucatán, 84. 
Colonia Roma Norte. Mexico DF


En uno de estos sabados que te da tiempo hacer de todo pusimos rumbo a la Condesa a dar un paseo matutino y conseguir esa tarjeta ecobici que todo ecolmoderno debe tener en Ciudad de México. Tras esto, nos dirigimos a la Roma hacia el Restaurante El Parnita para celebrar que ya teníamos los deberes hechos.


Tlacoyos de aperitivo
El Parnita... un sitio hipster donde los haya, que si ya en la Roma hay hipsters esto parece el Primavera Sound. Una tupida barba por aquí, unas niñas guapas por allá... "esa se ha puesto la camisa y se le ha olvidado el pantalón"... pero no!! Gente cuidadosamente despeinada, acertados outfits. "Hosties, lo llego a saber y me pongo el sombrero"... "Menos mal que ayer me repase un par de citas de "On the Road", "si la cosa se pone mal les hablo de Dali"...


Fue llegar a El Parnita y rápidamente  la dueña, una amabilísima señora que regenta el local con eficiencia de ingeniero nos atendió y nos comunicó que tendríamos que esperar un poco (al parecer es algo común en este sitio, así que cuidado). No hay problema unas chelas en los sofás situados en el exterior y en seguida nos dan mesa y además buenísima, en el exterior y esquinada. Hoy nos sale todo bien!!!!!!

A todo esto, yo encantado eh?? Estos sitios hipsters me encantan. Además el local amplio y bien decorado, una barra muy chula para comer en fraternal revoltijo, los camareros aunque van a tope te atienden bien, la dueña es todo atenciones y sonrisas. Eso si, hay que venir a buena hora o con calma para esperar mientras se desocupa una mesa.

En fin, que tanto hablar de moderneos no he comentado nada de la comida, que no es de lo menos del lugar.  La carta se compone de comida mexicana, no es extensa pero con opciones suficientes. Eso ayuda a que la cocina funcione con agilidad y es que 
hay que dar de comer a muchas mesas y las ordenes son atendidas rápidamente 
por una cocina a la vista que tiene abundante personal.

Ceviche y taco de pescado camarón empanizado
Los precios son contenidos (tras tanto outfit moderno habrá que ahorrar por algún sitio). Tacos entre 20 pesos los más basicos y 28 pesos los especiales, probamos los del día que eran de pescado y muy buenos. El ceviche a 62 pesos, muy bien, un plato suave, con agradable toque picante, aceite de oliva y vinagre dándole el toque mediterráneo (y los peruanos tirándose de los pelos). Tlacoyitos a 36 pesos la orden de 3. Ensaladas sobre 60 pesos... buenos precios.


Y de postre una charola o bandeja de muestras de pasteles para poder elegir lo que más te entra por los ojos. Otro acierto y es que hay cosas que no te las pueden contar :)



Un mezcal para los valientes y un tequila para los amigos del tópico mexicano. Muchas risas y unos digestivos después nos levantamos con el estomago satisfecho, nos despedimos de la dueña que anda paseando a su nieto quien está a punto de disfrutar de su siesta, agarramos el metrobus y nos disponemos a hacer lo propio.

Sin duda, volveremos, ya sabéis: "Moderno un día, moderno toda la vida"

Para todo mal mezcal!!!!!!