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lunes, 18 de noviembre de 2013

Astrid y Gastón con acento chilango. México DF.

La cena había empezado semanas atras con un repentino "yo invito, yo elijo"... antes de darme tiempo a balbucear una respuesta, conocí la tercera condición: "el lugar es secreto".

Una vez inmerso en esta particular "dominatrix gastronómico" poco podía hacer salvo esperar que llegará el día y hora... como decía Andoni Aduriz al presentar su menú degustación: "Sométete". 

Entré en el taxi y observé como nos dirigimos hacia la colonia Polanco, colonia fresa (o pija) donde muchos de los tops chefs del DF han ubicado su local. Parecía que ya estábamos, el taxista no acertaba a ver el nombre de las calles y se pasó la nuestra. Tuvo que frenar y dar marcha atrás. Me giré y como en una película de Bogart miré a través del cristal trasero del taxi, al fondo un gran letrero, que podría haber gritado Rick´s, pero que esta vez gritaba un todavía más dulce Astrid y Gastón.

Una vez resuelta la incógnita de la noche y con los recuerdos del Astrid y Gastón Madrid en mi mente y de quien primero me hablo del ahora famoso chef peruano, subimos una escalera que llegaba hasta una sala espaciosa y tranquila. Una larga barra de bar y un gran comedor: mesas grandes y espacios generosos que invitan a disfrutar de la conversación.



Llegado aquí abro un pequeño paréntesis para hablar de la iluminación, como en otros restaurantes que he visitado recientemente algo inferior a la deseada. Es una característica que he venido observando en distintos restaurantes de México DF en el Maximo o el Azul Condesa y llevado al absurdo en el Restaurante Romita. Imagino que se quiere dar el toque romanticón al local, una moda como cualquier otra, convendría aclarar que una cosa es tenue y otra oscura. Creo que hay que considerar que el disfrute visual de los alimentos también es algo importante.

Elegimos una mesa de la terraza al calor de dos fuegos artificiales, un lugar bonito sin duda, aunque no me gusto que la mesa no estuviera vestida y en lugar de los manteles blancos (como en las mesas del comedor interior) hubiera un simple mantel individual. Se puede tratar de darle un toque diferente a la terraza pero no lo considero adecuado en un restaurante de este nivel.

Una vez sentados y ambientados por la tormenta en ciernes, comienza el desfile. Llega el pan a la mesa y se nos explica en detalle las diferentes variedades e ingredientes, como solo haría un aspirante a notario en su examen final. Pan con rajas, con queso, cereales, tamarindo, etc. acompañados de salsas para que los más impacientes puedan entretenerse.


LLegan los primeros...Un cebiche algo diferente, los tradicionales ya los probamos en otra de las casas de Gastón en Lima, Cebichería La Mar, y nos decantamos por un Cebiche Lima-DF (190 pesos) que resulta un acierto. No creo que me canse del cebiche nunca, me parece exquisito, cítrico, picante... combinación de texturas... y esta vez con un toque de mango.




Por otro lado, anticucho de pulpo nikkei con espuma de patata (160 pesos), de nuevo buenos sabores, sin duda otro acierto.

Respecto a los primeros, echo en falta unas presentaciones más visuales. La espuma aparece semiderretida por el calor del pulpo. En cuanto al pulpo, en algunas partes algo duro, ¿choque cultural?, ¿En México es así? Parece que hay cierta tendencia a la sobre cocción.

Un poco de conversación, más blanco, Monte Xanic Viña Kristel Sauvignon Blanc que trepa a mi cabeza y me transporta al calor de agosto y a las carpas blancas del Somontano...



Con muy buen ritmo (cómo se agradece!!!) llegan los segundos, tampoco decepcionan, cada uno en su terreno. Camarones en salsa chutney y pesto de albahaca (250 pesos) que aporta su frescura sin empalagar. Buen plato, quizas el toque crujiente de un fruto seco habría sido interesante. 



Por otro lado, me dejo recomendar y elijo un atún con tamarindo y coco terminado con sopa de miso (290 pesos) El pescado está bien, pero al mezclarlo con la sopa las especias que envuelven el atún encuentra su contrapunto... y se convierte en un bocado excelente. Un agradable guiño a la cocina chifa. El plato con el que más disfruté. Sin embargo, la espuma de coco que se funde sobre el pescado caliente daba un aspecto visual poco atractivo, no entiendo el uso del recurso de la espuma en este plato.

Para terminar y en honor a nuestras noches en Lima pedimos sendos pisco sours que se acompañaron por una colorida caja de petit fours cortesía de la casa.

En cuanto a los precios, en torno a 200 pesos los primeros y 300 los segundos. Precios altos para México pero que se hacen merecer en la mesa y el servicio. La atención fue excelente, el servicio amable, los tiempos correctos y los sabores muy buenos. El punto más bajo fueron las presentaciones las cuales necesitan un nivel más para estar a la altura de los sabores y del nombre del restaurante.

Así que contentos tras haber visitado un nuevo Astrid y Gastón nos fuimos a juntar con el resto de la noche, en esta ocasión la cosa acabó mejor que para Rickie, al fin y al cabo nunca me gustaron los gendarmes afrancesados.




martes, 12 de noviembre de 2013

Millesime México 2013

La primera vez que me hablaron de Millesime México me hice la inevitable pregunta "¿Qué es Millesime México?" Se podría calificar como una feria gastronómica, claro!! pero es algo más. 




Para mí Millesime México es una experiencia gastronómica completa que tiene como fin la exaltación del paladar, del lujo, la cocina mexicana y la cocina internacional y por último, del gourmet que todos llevamos dentro. Millesime México reune en durante 3 días chefs y someliers de todo el mundo, además de una legión de gastrónomos y foodies.


Al caminar a través del pasillo de entrada las luces se atenuan y comienzas a sentir una sensación de atemporalidad  que te transporta como si cayeras por un agujero de conejo y al otro lado todo todo fuera vino en abundancia, manjares dispuestos para el disfrute sin fin y bonitas sonrisas.




Gran diversidad de preparaciones y alimentos a veces mexicanos, otras no. Los hostiones de baja california (de veras te transportan), o los erizos de mar con un toque de cacahuate y picante. La tradición yucateca de la mano de unos deliciosos tacos de cochinita (de los favoritos de muchos chefs), el aporte español con la cerveza mahou y una tapa de rabo de toro (como si estuvieras en Madrid), el ibérico de guijuelo, toques más lejanos de la mano de buenísimos sushis. Vinos de diversas latitudes... Y por supuesto, de nuevo México con el mezcal ("para todo bien", en este caso). 


El Chef Pablo Salas (Restaurante Amaranta)

Otro punto singular de Millesime México es que no se trata sólo de comer (o degustar que dirían los más recatados) al mismo tiempo que pruebas un plato puedes charlar con el chef que lo ha ideado acerca de los sabores, la preparación, su restaurante, próximos proyectos...

Todo un lujo, verdad? Y es que Millesime además de exaltación gourmet también es exaltación del lujo. Coñac Luis XIII, puros Davidoff, trufas italianas extraordinariamente aromáticas, caviar surcoreano (sorpresa!!), Moet Chadon (el de siempre)... Por si estos productos no aportaran suficiente distinción había un número mágico y límite... la barrera de los 800 invitados al día proporciona un mayor toque de exclusividad a los afortunados asistentes (como nos gusta el cordón de terciopelo rojo cuando estamos dentro).


Al final de día una copa en el lounge
Todo esto en un marco cuidadosamente organizado desde la entrada, la cuidada coordinación, la decoración exquisita de los lounges, la eficiencia del staff... Un todo que denota que detrás de Millesime México existe un trabajo bien hecho y un equipo experimentado.


Diversidad de Talleres
Y tras estos días de disfrute, habiendo degustado propuestas sorprendentes y charlado con grandes chefs e incluso mejor, habiendo compartido mezcal y risas (esa mezcla es la más honesta de todas) me quedan muchas fotos y testimonios interesantes que iremos desgranando en diferentes posts... keep in touch!!!

miércoles, 4 de septiembre de 2013

TORTAS: La Delicia. Lomas de Chapultepec.

A través de mi incurable adicción a las tortas hace unos días llegué a un pequeño local en Lomas de Chapultepec llamado Tortas La Delicia y que hace furor entre los oficinistas más hambrientos de la zona.

TORTAS y AGUAS LA DELICIA
Prado Norte 403, Lomas de Chapultepec, México Distrito Federal.

Se trata de un pequeño local, por un lado tenemos la caja en la que ordenamos y pagamos los comestibles y bebestibles. Por otro lado, tenemos una barra detrás de la cual dos jóvenes se afanan en apilar suculentos ingredientes y despachar las tortas a los clientes. 

Tortas La delicia

Debemos ordenar y pagar en la caja y tras ello, pasar a la zona de los penitentes que resignadamente esperan a que les llegue el turno. La fila suele ser larga (así que conviene llegar antes de las horas pico), sin duda, por la popularidad del lugar entre los godínez de la zona pero también alentada por una ligera lentitud entre los chavos de la plancha. 

Una vez servidos nos aferramos al primer taburete que veamos libre (son escasos) y usando como mesa las cámaras frigoríficas empieza el festín!!!!!!!!!!



Lo primero que me llamó la atención es que los precios son mucho más altos que en un puesto de tortas callejero, las tortas están entre los 50 y 60 pesos... ¿"Valdrán la pena me decía yo?"

Tenemos la cubana por 60 pesos, con variedad y abundancia de ingredientes, en este caso pierna, jamón y queso son los principales. Se echa en falta un boliche algo más grande ya había momentos en que no era suficiente para aguantar los elementos de la torta. Demasiado queso para mi gusto y los sabores no me convencieron. No estaba mala pero tampoco buena.


Torta cubana: queso pierna y jamón para resistir un asedio
Mi preferida es la de pierna sin queso, como decía antes, prefiero las tortas sin queso porque de otro modo tapa el resto de los sabores. En este caso, al ser más "ligera" el boliche aguante mejor y los sabores son más limpios.


Pierna sin queso, algo más ligerita

La monstruotorta de chorizo


Para los campeones de la casa, sin duda, la torta de chorizo con huevo (suelen poner 3 huevos)

En cuanto a las aguas, la de coco es deliciosa. Muy recomendable. La de limón no me gustó por su toque amargo.

Conclusión: Tortas sabrosas y algo más caras de lo habitual. Sin embargo, no encontré nada que pudiera justificar el precio de las tortas (el precio es el doble que un puesto callejero).

Tras la ingesta de una buena torta es muy recomendable sentarse o echarse tranquilamente en el sofá. No dejen que nada ni nadie les moleste. Si están en la oficina, la típica postura del oficinas zombie también ayuda. 


A la hora de la comida...

miércoles, 28 de agosto de 2013

TORTAS Don Polo, tortas serias

Me habían hablado de las tortas de Don Polo y, siguiendo mi teoría que todo bar o restaurante cuya denominación es un nombre propio rezuma autenticidad y solera, me dejé caer por allí un viernes noche  cuando los chilaquiles del almuerzo eran una vago recuerdo para mi estómago.


TORTAS DON POLO
Felix Cuevas 86. Frente al hospital 20 de noviembre.

Tortas Don Polo
Un local mucho más amplio de lo que me esperaba con entre 10-15 personas trabajando en él y una carta variada con desayunos contundentes, tacos, apetitosos jugos, antojitos y como no, las TORTAS.

Un restaurante que funciona con la eficiencia que sólo dan los años, camareros de toda la vida y personas en la plancha con experiencia y gran velocidad. Muy buen trato, la torta llega en cuestión de pocos minutos y te vas con ganas de volver.

Pedí una torta de bacalao, tenía curiosidad desde hace tiempo, una torta con una especie de "pisto" formado por tomate, patata y bacalao. Muy sabrosa. Una torta ligera sin sobredimensionar y que deja que se disfrute sin llegar a empachar.


Un corte excelente!!!!!!!
El tamaño de la torta es suficiente pero no te deja hinchado como las supertortas. Es cierto que habrá quien diga que prefieren una supertorta por 35 pesos, es cuestión de gustos y momentos. En ocasiones yo también soy un pinche puerco y me gusta ponerme hasta la madre de grasa. Como digo, todo es cuestión del momento...


Una plancha con historia
Me cuesta decir que no y tengo buen apetito... así que pedí otra torta, esta vez de pierna, es de mis favoritas, resultó otro gran acierto. Muy bueno ingredientes, pierna de verdad, no como si fuera un simple jamón york pasado por la plancha. Pan crujiente. Una torta ligera. Como acompañante un de refresco de toronja que junto a las chelas (no sirven en el Don Polo)  es la mejor compañía a una buena torta.


Torta de pierna
Precios no mucho más altos que las tortas callejeras situandose entre 35-40 pesos las sencillas y llegando hasta 52 pesos la torta de arrachera. De las mejores tortas que he probado hasta el momento y toda una institución en México DF con más de 50 años repartiendo tortas a dietro y siniestro... por algo será. En Don Polo se toman las tortas muy en serio.


jueves, 22 de agosto de 2013

Restaurante Angelopolitano: comida poblana en Mexico DF

Después de un nuevo tropiezo gastronómico en la colonia Roma, me encaminaba hacia el Angelopolitano, preguntándome qué sorpresas nos depararía este restaurante de comida poblana. Se diría que jugábamos sobre seguro ya que está en el nº1 de la lista de Restaurantes de Tripadvisor en Mexico DF (tiene pocas opiniones, pero todas excelentes), aunque ya hace un tiempo que he aprendido a desconfiar de estas listas.

ANGELOPOLITANO
Puebla 371, Roma Norte, Cuauhtémoc, 06700 Mexico, DF

Avancé desconfiado hacia el interior del Angelopolinato sin saber a qué atenerme. Una buena primera sensación tras pasar por un recibidor luminoso y una tienda gourmet fuimos recibidos amablemente. Subimos un piso y encontramos un comedor sencillo, lineas limpias y bien iluminado (algo de agradecer tras el romita). Sonaba una música agradable a un volumen moderado (incluso la hubiera bajado algo más).

Rapidamente fuimos atendidos por nuestro diligentísimo camarero que durante toda la noche estuvo atento y nos explico detalladamente los diferentes platos del menú.



Empezamos la cena del Angelopolitano con un caballito de tequila para templar el cuerpo tras la tradicional lluvia defeña que nos había acompañado hasta la puerta y pasamos a los entrantes que fueron una orden de chalupitas mixtas (pollo y cerdo).


Como plato fuerte probamos diferentes moles de la casa. El mole se trata de un plato muy típico de la comida mexicana y concretamente de Puebla. Una preparación fuerte y contundente por la cantidad de ingredientes y especias que contiene. Algunos lo han calificado como un gusto adquirido, cierto es que no gusta a todos pero es interesante probarlo y conocer uno de los platillos más tradicionales de las gastronomía mexicana.

La elaboración del mole es complicada y en esta receta podemos contar más de 20 ingredientes, algunos de ellos: canela, ajos, clavo, chocolate, cuatro tipos de chile, manteca... 

La palabra mole, originalmente servía para referirse a cualquier tipo de salsa y poco a poco fue tomando el uso actual para este tipo de salsa que se consume tradicionalmente con pollo.

- Pepian verde. Fue el plato que yo elegí, un mole más ligero que el tradicional que acompañaba bien al pollo. Quizas un mole adecuado para aquellos que se inicien en el mundo poblano ya que resulta mucho más accesible. Me pareció un buen plato.



- Pechuga rellena de queso de cabra y nueces con mole de higo. Probe algo de este plato, me pareció empalagoso y difícil de terminar por su contundencia. Se juntaba el sabor potente del queso de cabra con la potencia del mole más el dulzor del higo. No creo que sean sabores que funcionen bien juntos.



- Poblano del recetario de Madrina Clotilde (receta del siglo XIX, según dice su carta). Un plato para aquellos que quieran probar el mole más tradicional.



- Manchamanteles de la Nana Cruz con piña, platano y manzana.



Una buena cena: el servicio excelente, un local agradable y buena comida poblana que sin duda merece aventurarse más allá de los tacos. Es cierto, que algún plato no encaja, como la pechuga rellena de queso de cabra. La rúcula como acompañante no me llegó a convencer. Sin embargo, el restaurante Angelopolitano es un sitio con mucho potencial donde probar platos poblanos generalmente bien ejecutados y en un ambiente agradable.

En cuanto a los precios, los moles entre 130 y 155 pesos (hay uno de pato por 235 pesos que se desmarca del precio general). Entrantes entre 40 y 70 pesos. Algunas especialidades como el champandongo 155 pesos o el chile en nogada 180 pesos, sin duda, hay que volver a probarlas.




lunes, 19 de agosto de 2013

Tortas a la mexicana

Quizás aquellos gachupines que durante su tierna infancia vieran el chavo del 8, saben de lo que hablo cuando me refiero a las tortas mexicanas. Yo cuando era un pequeño gachupín nunca fui seguidor de la serie por lo que antes de llegar a México, no conocía lo que ahora se ha convertido una de mis grandes adicciones: las tortas.


Un buen ejemplar de torta mexicana
Las tortas es algo similar a lo que en España se conocería como bocadillos. Sin embargo, en México, el número de ingredientes suele ser mucho mayor que el de los minimalistas bocadillos españoles. La variedad de tortas es tan amplia como la de tu imaginación. Alguno de los ingredientes principales más comunes son: pierna, jamón, huevo, queso (mucho queso), chorizo, salchichas, queso, milanesa...

Y como ingredientes accesorios que acompañan a todas las tortas, solemos encontrar, aguacate, pasta de frijoles, jitomate (o tomate), mahonesa y para aportar el toque picante podemos optar entre rajas (jalapeños) o chipotle (crema de chile chipotle).

La combinación de los ingredientes hace que la torta rezume sabores a cada bocado, sin embargo, también la puede hacer pesada para los estómagos más delicados. Como precaución, y en base a mi experiencia, no pido (o pido poco) queso ya que el mazacote que suele caer es bastante serio con la grasaza que conlleva y provocando que el resto de los ingredientes queden eclipsados.

Todo esto son gustos personales, en definitiva de lo que se trata es de ponerse como un puerco (o cerdo) y disfrutar de la torta así que cada uno debe decidir sabores y acompañantes. 

Y... ¿Dónde comer esa torta soñada por el chavo? Al igual que los puestos de la Cruz Roja en la madrileña Cañada Real suministran metadona a los yonkis del barrio, paseando por el DF es muy fácil encontrar puestos callejeros que suministran tortas o supertortas a todos los adictos a este maná callejero. Los precios son ajustadísimos, alrededor entre 30 y 35 pesos. Y una curiosidad es que la mayoría de estos puestos están diseñados exactamente igual. 


El típico puesto de tortas

También existen locales en los que refugiarse y encontrar este mundano manjar. Yo soy más de puestos callejeros de mi colonia... De todas formas, la curiosidad de buscar "las mejores tortas" me ha empujado a visitar a alguno de los "tortodromos" más afamados. Como las tortas de Don Polo. En próximos posts iré comentando alguna de las tortas que me he encontrado por México.





martes, 6 de agosto de 2013

Restaurante Romita: postureo en la oscuridad

Hace unos días fuimos a cenar con unos amigos al Restaurante Romita, tras probar a reservar en varios sitios a los que les teníamos ganas descubrimos que no daban cenas los miércoles (¿¿??), siguiendo la búsqueda recordamos el Romita. Un sitio trendy situado en la Roma, con una bonita decoración y una carta corta pero con buenas opciones a precios correctos según pudimos consultar en su web.

Tras subir los dos pisos de una bonita escalera (el ascensor está fuera de servicio por tiempo ilimitado) nos recibió el encargado quién se agarraba a su libro de reservas cual Gulum al anillo de poder. Las primeras palabras que salieron de su boca fueron "ya iba a quitaros la mesa" o lo que es lo mismo "aquí mando yo", y yo pensando "venga pavo, relaja un poco que esto no es el Bulli"...

En lugar de la mesa que habíamos reservado en la zona del balcón, nos subieron a la parte superior del salón y nos señalaron nuestra mesa, una mesa de 6 para las 8 personas que ibamos. Rápidamente pudimos observar que la sala del Restaurante Romita aglutina tres de los pecados capitales de un restaurante: oscura, bulliciosa y pequeña.


Nuestra mesa a la luz de 1 vela y media
Y cuando diga oscura, no digo romanticona, digo que hacían falta gafas de infrarrojos, hasta el punto que el camarero saco una linterna para que pudiéramos leer la carta!!!!!!! Le comentamos al "barba chivo" qué ocurría con nuestra mesa original y nos respondió que en la zona del balcón había un evento de djs (lo cual me parece un postureo inmenso, propio de los sitios más "hola soy hipster") y que en cuanto a la luz ese era el "ambiente del local". Le pedimos más velas, al parecer el barba chivo se había levantado con mal pie "No hay más velas"... más tarde un camarero nos acerco una vela más.

Una vez acomodados, dentro de lo posible, pedimos varios entrantes y platos principales. Los platos tuvieron altibajos, bien el aguachile, bien el punto del atún, las tostadas (camarón, pulpo y atún) eran sabrosas, en especial la de atún con un toque de soja. En cuanto al pulpo, correcto si somos generosos (estaba algo gomoso) y acompañado de patatas fritas ¿¿?? en lugar de patatas cocidas como se hubiera esperado. 


Almejas a la luz de una linterna
Si vas al Romita no olvidéis la linterna!!!!

Todo esto a la luz de algún movil haciendo las veces de linterna improvisada (gracias ello se puede ver algo en las fotos) y con música electrónica excesivamente alta. En un restaurante se come pero también se habla, se come pero también se observa. Es inaceptable esa iluminación (o esa "no iluminación"). Y en cuanto a la música y eso volúmenes propios de antros poco puedo añadir a lo que dijo El Comidista (que es el puto amo) en este post donde aboga por restaurantes sin música, solo cito alguna linea:

"Creo que el boom de la música en los restaurantes fue un caso claro de modernidad mal entendida, emparentada con la entronización de "lo juvenil" que padecemos. Llegado un momento, decidimos que mola meter un poco de marchuqui en los comedores." 

 "Con la música pasa un poco como con el aire acondicionado, que el personal de servicio se vuelve insensible a ella. (...)sin caer en que pueden estar obligando a vociferar a la clientela."
Pulpo con patatas deluxe estilo mcdonalds


El comedor inferior
Respecto al servicio, amables unos, despistados otros y descoordinados en general. Tuvimos que pedir que nos acercaran la carta, aparecía un ceviche por aquí, al rato el aguachile, se cae una bandeja (al menos estaba vacía)... Los entrantes tardaron en llegar... Se retiran los platos sin orden... 

Eso si, la decoración muy bien, un lugar precioso ¿¿Será por eso porque todos los hipsters se mueren de amor por el Romita en tripadvisor?? ¿¿Nadie comenta nada acerca de la música, la oscuridad y los puntos bajos de alguno de los platos????? Sin duda la decoración es el punto fuerte, pero eso no lo es todo (ni mucho menos) en un restaurante. En un restaurante debes sentirte a gusto y poder disfrutar y en el Romita no se puede.

En cuanta a los precios, entrantes sobre 100 pesos, carnes sobre 150 y hasta 220 y pescado y mariscos sobre los 200 pesos. 

Como recomendación, si alguien, a pesar de esta reseña, se anima a pasar por allí, quizás sea más acertado acercarse a tomar un cóctel en la barra o pedir una mesa en la planta inferior ya que en el comedor de arriba la luz es inexistente.

Fotos de los entrantes iluminados con linterna, si no hubiera sido imposible hacer la foto:


Esto que era... a ver con la linterna... ahhh aguachile!!!



Últimamente digo que salir a cenar en la Roma es jugar en campo contrario, porque ya han sido varias las decepciones que me he llevado: Maximo Bistrot, Sesame y ahora el Romita.

En el lado de las alegrías Belmondo, Pan Comido o el más reciente y exquisito Rosetta. En mis lista de futuribles Los Tamales de la Roma, el japonés Omiya y algún otro que espero contaros pronto. Está claro que en la Roma hay un alto nivel de postureo, de ver y que te vean, por lo que conviene ir con cuidado a la hora de elegir restaurante.

De todas formas no me doy por vencido y seguiré buscando restaurantes de la Roma que ofrezcan algo más que postureo y oscuridad............

martes, 23 de julio de 2013

El VENADITO: las mejores carnitas al sur del DF

Una de las cosas que más me flipan de México es la pasión por comer y las conversaciones en torno al tema de la comida. Si buscas un tema del que hablar no preguntes acerca del tiempo como haría un inglés en un ascensor -aquí todo el mundo está acostumbrado al sol y resignado a los chaparrones vespertinos de la época de lluvias- pregunta por el platillo favorito de "cada cual" o dónde encontrar los mejores tacos.


El Venadito

Universidad 1701
Entre Miguel Angel y Arenal
Col. Chimalistac
Tel. 5661-9786


Y eso nos lleva a otro tema, esa obsesión de los aficionados al buen comer de conocer los mejores sitios, los más auténticos y los más escondidos. En este país, como digo es muy sencillo ir a tomar unas cervezas y regresar lleno de notas de taquerías, bares y restaurantes para probar. Nada mejor que preguntar, agudizar el oído y siempre aceptar las invitaciones de los locals que también gustan de llevar a los güeritos a descubrir nuevos lugares.
En una de estas ocasiones mis compañeros de chamba (curro) me llevaron a conocer un mítico de la zona sur de Mexico, de la zona de Coyoacán. “-¿Dónde comemos hoy? – Hoy vamos a probar las carnitas de El Venadito!!!” No se hable más…

Un trayecto algo más largo de lo habitual, unos tacos algo más caros de lo habitual y, sin embargo, por como se frotaban las manos mis compañeros mexicalis parecía que el esfuerzo sería recompensado gracisa a las carnitas que nos esperaban en El Venadito. Al llegar, una mostrador frente a los que se encuentran diferentes taburetes y el mítico “Tomasito” que lleva erosionandola tabla de cortar carne  toda una vida.

 

¿Qué son las carnitas? Dentro de la inmensa variedad de los tacos, las carnitas son tacos elaborados con carne de cerdo cocida en manteca (grasa) del mismo. Son sabrosísimos y, obviamente, grasositos pero están deliciosos.

Me gustan las carnitas, quizás algo pesadas (y eso que me caí dentro de la marmita de omeprazol cuando era pequeño), pero hay que reconocer que las carnitas de "El Venadito" son sabrosísimas. En el venadito creo que me comí unos 5 y la ración es suficientemente generosa como para sacar dos tacos con la segunda tortilla. Se combina la carne (maciza, costilla, cabeza, etc.) con cuerito (piel de cerdo frita) o chiquita (grasa más crujiente).

El precio algo mayor del habitual, pero no os preocupéis que podéis permitíroslo  son 16 pesos por taco (1 euro). Los tacos son generosos y podéis desdoblarlo en dos con la segunda tortilla y así probar diferentes combinaciones de salsas y aderezos. 

Sus salsas son exquisitas, yo probé de ambas, pero la verde es mi favorita. Aquí tenéis un video para ver el ambiente de El Venadito.


Mis recomendaciones, las de costilla con chiquita y maciza con chiquita. Me gustó la chiquita que no la había probado anteriormente y se trata de un tipo de chicharrón (grasa de cerdo) tostado y crujiente, el cuerito también es grasa con un toque más meloso y jugoso, no tan crujiente.

Se las piden a Tomasito aunque parezca que solo oye los acompasados golpes del cuchillo sobre la la tabla y que nada más levanta la cabeza para acercar el plato repleto de tacos, en seguida anotará mentalmente su orden y con la eficiencia que da la experiencia les preparará esas deliciosas carnitas.



Respecto a cuándo visitar El Venadito, hay que tener en cuenta que se trata de un sitio conocido y durante el fin de semana después de las 14h está muy concurrido. Por lo tanto, conviene ir con tiempo o prepararse para un chingo de gente luchando por su carnita.

El Venadito es un must para los amantes de las carnitas o quién busque un sitio auténtico.