lunes, 21 de agosto de 2017

Than Ying Restaurant: Cocina para princesas

No podía perder la oportunidad de visitar un buen restaurante en Bangkok sin romper mi presupuesto de mochilero. Buscando algo totalmente clásico encontré el Than Ying RestaurantEn este lugar se sirven las mismas recetas que se servían para la Reina consorte Rambhai Barni por su hermano Sulabh, quien se convirtió en jefe de cocina del palacio Sukhothai.

Los platos del Than Ying Restaurant están llenos de sabor,nos acercan a los sabores más tradicionales de Tailandia en un lugar elegante y con un servicio algo estirado en donde el precio de una comida está sobre los 700-800 THB (17-20 euros) lo que supone una calidad-precio sobresaliente.

El restaurante está situado en una pequeña casa cerca de Surasak BTS Station, aunque aislado del bullicio de la ciudad ya que está situado en una casa rodeada por un jardín. En mi opinión, se trata sin duda de uno de los restaurantes imperdibles en Bangkok.





domingo, 18 de diciembre de 2016

Cocina tradicional mexicana: Antiguo Mesón Monte Cristo

A menudo la gente me pregunta acerca de un buen restaurante mexicano al que llevar a sus amigos extranjeros que vienen a descubrir la increíble gastronomía mexicana, lo primero que les digo es que desayunen un domingo en un puesto de tacos de barbacoa, que recorran con ellos un tianguis y prueben las frutas que ofrecen los vendedores, todavía recuerdo ese primer mango -dulcísimo hasta las estrellas y volver- que probé en México, que visiten una taquería de esas en las que te comes los tacos parado y de fondo se escucha como hilo musical el toc-toc-toc del cuchillo que golpea una y otra vez la tabla de corte... Y es que, la gastronomía mexicana es mucho más que comida, la gastronomía mexicana son las personas y eso no se puede encerrar en un restaurante.

Una vez dicho esto, si estamos buscando un restaurante para probar cocina tradicional mexicana debemos tener en cuenta el Mesón Montecristo. Su carta supone un reencuentro con los sabores mexicanos más tradicionales en un local precioso y con un servicio exquisito que te recomienda como un amigo y te trata como un señor.

Comenzamos con una ración generosa de tuétanos que resultaron llenos de sabor, sin necesidad de añadirle ninguna salsa que enmascare lo que a mí me parece un bocado tan exquisito como el foie. 


Tras ello llegaron los sopes de pato, que habían sido muy recomendados, no hubo fallo. Lo mejor fue llegar a doña Juanita que prepara las salsas en este lugar desde hace años con su carrito lleno de ingredientes (hay un video de la preparación al final del post). En un minuto con gran habilidad nos preparó una de las mejores salsas que he probado en México.



El último entrante fueron los buñuelos de flor de calabaza una delicia decadente en la que la flor de calabaza aparece totalmente rebozada. Aunque me gustó mucho, no resultó sobresaliente, como el resto de los platos hasta ahora, y lo peor, la fritura hizo que perdiera un espacio considerable de mi estomago que podría haber usado para algún otro platillo.


Los platos fuertes fueron para un atún al mezcal y el cordero al vapor. El cordero, de nuevo una recomendación del camarero fue todo un acierto. Carne tierna, sabrosa que supuso una serie de tacos inolvidables. El atún resultó prescindible, le faltaba sabor, probablemente falló el producto. 




Como postre optamos por una refrescante tarta de guanábana y unos mezcalitos que nos ayudaran a digerir semejante francachela. El precio de la comida que fue acompañada de diferentes cocteles, mezcales y cafés fue de 540 MXN por persona (fue una mesa de 3) más propina. 

El Mesón Monte Cristo superó mis expectativas: platos de una extraordinaria calidad, un servicio impecable y unos precios más que correctos que elevan la relación calidad-precio de este lugar hasta las nubes. Sin duda, un lugar excelente para probar la cocina mexicana con un buen servicio.



domingo, 4 de diciembre de 2016

Máximo Bistrot y los "momentos wow"

El Restaurante Máximo Bistrot se ha convertido en uno de mis lugares favoritos de la Ciudad de México debido a la sabrosura de los platos que componen su menú, debido a esos bocados que provocan ese "momento wowww" en el que cierro los ojos y me pregunto "¿cómo puede estar esto tan bueno?". Ese "momento wowww" que echo de menos en muchos restaurantes top de México en Máximo Bistrot aparece una y otra vez en sus platos.


Disfrutando de la terraza
En las últimas visitas no hemos podido evitar en todas el cachete (o costilla) de res braseada. Se trata del mejor plato que he probado en la Ciudad de México en mucho tiempo. Podéis encontrar la foto más abajo.

Eso sí, no me gusta el local por pequeño y bullicioso cuando está lleno (los fines de semana, siempre), ni la iluminación por escasa (algo tristemente generalizado en México). Estos dos puntos los combato visitando Máximo en horario de comidas, para contar con una luz adecuada y optando por mesa en la terraza para huir de la cacofonía resultante de los bajos techos de la pequeña casa de la Roma en donde se encuentra ubicado.

Teniendo estos puntos en cuenta, mis visitas a Máximo Bistrot no fallan. En cuanto a la carta, se modifica por temporada y de una semana a otra se puede encontrar algún plato nuevo. Los precios por persona de nuestras visitas que siempre incluyeron cocteles y postre han estado entre de 1,250 MXN y 750 MXN marcando la diferencia entre estos rangos el vino. Por la franja de precio inferior creo que Máximo pone en su mesa una relación calidad precio impecable.

Las "ensaladas supervitaminadas" de Máximo se realizan con productos de primera calidad y se nota en su sabor, se juega con los colores para darles una apariencia sorprendente y se añaden diferentes tipos de queso que aportan contrastes en los sabores.

Burrata, jitomate, mostaza y albahaca 175 MXN



Betabeles rostizados, Betabeles rostizados a la sal, granada, higo, queso de borrega 270 MXN



Elote asado, holandesa y limón 130 MXN

El plato ideal para los amantes de las salsas. Los elotes asados aderezados con una salsa contundente como la holandesa (emulsión de yemas y grasa de mantequilla) se convirtieron en uno de mis favoritos por la textura crujiente del elote y melosa de la salsa, el sabor vegetal y la contundencia de la salsa, todo esto rodeado del toque ahumado que aporta el asado. ¡¡¡Momento wowww!!!


Tostada de erizo, frijoles y salsa tatemada 260 MXN

El mejor entrante que he probado en Máximo, una materia prima delicada acompañada con vegetales y salsa para potenciar su sabor. ¡¡Momento wowww!!!




Salmón laminado, shishito peppers, aguacate y soya 250 MXN

Un entrante que me decepcionó, no tanto por el sabor sino por la presentación, parece increíble que haya salido de la misma cocina donde se preparó la tosta de erizo o los platos vegetales anteriores donde parece que cada ingrediente está situado con precisión.



Arroz, hongo porcini y mole negro 330 MXN

La cocina de Máximo tiene marcadas referencias a la cocina mediterranea, sin embargo, siempre juega con influencias mexicanas. Este es uno de los platos representativos de ese juego, arroz con porcini y mole negro. Sabores intensos y bien equilibrados. "¡¡¡Momento wowww!!!"


Cachete (costilla en otras ocasiones) de res braseada en vino tinto 375 MXN

Un plato espectacular en el que la carne cocinada por varias horas alcanza un nivel de ternura increíble, la salsa concentra un sabor intensísimo, fruto de la concentración de los jugos y los hongos. De los mejores platos que se pueden probar en la Ciudad de México ¡¡¡¡Super momento wowwwww!!!!


Lubina rayada, mole verde de hoja santa y coliflor 370 MXN

Sabores delicados de la lubina acompañada de un exquisito mole verde y un delicado puré. Como podemos ver, la combinación de colores y texturas así como la intensidad de sabores es una constante en la cocina del chef Eduardo García.


Lechón confitado, frijoles puercos y pico de gallo 390 MXN

Un plato que no me acabó de convencer, no llega al nivel de otros platos fuertes. La textura de la grasa del lechón confitado no me resultó agradable.Algo, que por otra parte, es intrínseco al hecho de ser confitado. Los sabores eran correctos pero ese detalle le hizo desmerecer.



Los postres no quedan en el olvido con unas presentaciones muy elaboradas de las que hacen que gires la cabeza. Se suelen presentar elementos dulces (en este caso, vainilla o chocolate) combinados con toques ácidos tanto en los geles como en helados que refrescan el paladar.

Mil hojas, cremoso de vainilla e higo 120 MXN


Relleno de mascarpone, chocolate y oro 150 MXN




lunes, 3 de octubre de 2016

La Cocina de Doña Esthela: el desayuno del Valle.

Un viaje al Valle de Guadalupe esta lleno de grandes momentos gastronómicos: mariscos frescos, sorprendentes vinos, modernos restaurantes... Sin embargo, entre tanta innovación siempre habrá hueco para la tradición de la cocina mexicana. Un gran exponente de estas recetas de siempre es La Cocina de Doña Esthela donde Doña Esthela nos abre de par en par las puertas de su casa y nos sirve junto a su familia increibles manjares entro los que la especialidad indiscutible es el borrego tatemado.

La cocina de Doña Esthela resulta ideal para tomar un copioso desayuno previo a nuestra incursión en el Valle de Guadalupe. Si vamos a visitar diversas bodegas y probar numerosos vinos lo más sabio es regalar a nuestro estomago una base consistente en la que empapar los deliciosos vinos del Valle.


El borrego tatemado de Doña Esthela se adoba con chiles y se hornea de manera tradicional desde la madrugada para que a la primera hora de la mañana esté listo para los comensales. Las raciones son generosas (se pueden pedir medias) y lo recomendable es tomarlo junto con un consomé. No hay que olvidar las maravillosas tortillas echas a mano frente a los comensales.


La gran hospitalidad de Doña Esthela y su familia, te hacen sentir como en casa desde el primer momento.





jueves, 15 de septiembre de 2016

Restaurante Lalo: vamos a COMER

El chef Eduardo García marca tendencia en la Ciudad de México, desde su restaurante insgnia Máximo Bistrot y con sus otros proyectos Lalo y Havre 77. Últimamente hemos comido varias veces en Lalo y ha sido un gusto el reencuentro con el hermano pequeño de Maximo Bistrot.

En Lalo se puede disfrutar de un ambiente distendido, con pinturas coloridas en las paredes, una larga mesa a lo largo de la cual acomodarse y compartir bocados con los amigos. El público al que se dirige este local es muy diferente al de Máximo. No solo los precios, que también, si no el ambiente del local segmenta claramente el público al que va dirigdo, más joven, más moderno y más casual. 


La carta de Lalo es corta,sin embargo esta llena de apetitosas opciones, platos que nos recuerdan a la cocina mediterranea en algunas ocasiones y en otras nos muestran pinceladas más mexicanas. Los platos no defraudan y siguen la linea del Chef de cocinar sabroso y cuando digo sabroso hablo de sabores que sobreabundan el paladar. Un lugar donde se va a COMER (con mayúsculas), es decir, a disfrutar con cada bocado.

A pesar de ser muy conocido por su desayunos yo prefiero acercarme a almorzar. Hemos probado varias opciones del menú y todas son dignas de repetir. Lo único que no nos gusta es el ruido que se forma por la música y las conversaciones combinada con la acústica del local.

Arroz con hongos (220 mxn) imperdible aprovechando la época de lluvias. Mi plato favorito.


Buen ceviche de róbalo (150 MXN). Bien balanceado, evitando que la acidez se apodere del plato. Vistoso visualmente gracias a la variedad de colores.



Betabeñes rostizados con comino y yogur. Un aperitivo diferente y refrescante (120 MXN)



Tagliatelle negro (pasta casera) con una salsa de jitomate cherry y albahaca (160 MXN)



Albondigas de res impecables, carne jugosa, salsa increíblemente jugosa y el pure de gran sabor y delicada textura. Me maravilla la delicadeza del emplatado, el puré parece nieve recién caída.




jueves, 1 de septiembre de 2016

Oaxaca: una joya gastronómica y cultural

Como si de la cita con la chica más guapa del instituto se tratara, estuve toda la semana nervioso esperando el gran acontecimiento: mi viaje a Oaxaca. Algo me decía que iba a una de las elegidas, esas ciudades que te encantan y puedes convertir en un destino recurrente.

Así fue, desde el primer paseo Oaxaca me maravillan sus coloridas casas, sus agradables calles, los amplios patios que se abren a la curiosidad del paseante y como no, su increíble gastronomía.


Joven istmeña
Trajes típicos del Itsmo de Tehuantepec

Un parque de atracciones gastronómico

Oaxaca es un auténtico parque de atracciones gastronómico. Planificando nuestra ruta sobre el mapa del centro me sentí como aquel niño de 15 años que fue por primera vez a EuroDisney: "hoy desayunamos chocolate, comemos tlayudas en el mercado, por la tarde cata de mezcal y cenamos en Casa Pitiona." Al caminar por las calles las cabezas se voltean constantemente en busca de nuevos olores y sabores, comiendo sin hambre por miedo a perder una oportunidad de descubrir algo nuevo.


Oaxaca de Juarez cuenta con unos 255.000 habitantes y en el centro histórico de la ciudad se concentran interesantes opciones culturales y gastronómicas. Mi consejo es pasear tranquilamente por sus calles, adentrarse en los patios, explorar los mercados, disfrutar de los aromas, hablar con las doñas de los puestitos, comprar chapulines, chocolate, café...


Tlayudas oaxaqueña, un desayuno nutritivo

Imprescindibles de Oaxaca

Un día en Oaxaca debe comenzar con un buen chocolate oaxaqueño y un pan dulce con el que tomar energías, para los amantes de los desayunos más contundentes tenemos la opción de unas tlayudas. Todo esto se puede disfrutar en los puestos situados alrededor del mercado Benito Juarez.

Una vez tenemos nuestro estomago contento un paseo entre los puestos nos hará descubrir las maravillas de Oaxaca, sus quesos, café, chocolate y naturalmente los chapulines. Hay que probar y comprar, si no llevas chapulines nadie creerá que estuviste en Oaxaca.


Puesto de chapulines

Continuando nuestro paseo hacia el norte, podemos visitar la exposición de alebrijes de Jacobo y Maria Angeles, auténticas obras de arte. Tras ello llegaremos hasta el Templo de Santo Domingo tras contemplar su arquitectura podremos empezar a pensar en dónde comer. Dos de las grandes casas se encuentran a corta distancia de aquí Casa Oaxaca comandada por el Chef Alejandro Ruiz, donde podemos encontrar los platos más clásicos de la cultura Oaxaqueña y por otro lado el Restaurante Pitiona, donde el Chef Jose Manuel Baño ofrece una versión moderna de los platillos Oaxaqueños sin perder por el camino ni una pizca de sabor y autenticidad.


Taco de lechón en el Restaurante Pitiona
Para la cena y para colmar nuestro apetito eterno de tlayudas una gran opción es Sabina Sabe, un restaurante agradable en una casona donde también haréis bien en pedir un mole amarillo acompañado de cervezas artesanales.

Más allá de la ciudad hay que visitar Hierve el Agua con sus increíbles vistas y piscinas naturales. El árbol del Tule (más de 2000 años de árbol) y las ruinas de Montalbán que muestran los restos del asentamiento que dio origen a la ciudad actual.


Complejo arqueológico de Montealban
Y el mezcal...

El mezcal es mucho más que una destilado, se trata de una bebida espiritual, una manifestación cultural. Los maestros mezcaleros son personas distinguidas en la sociedad oaxaqueña, encargados de elaborar una bebida que se tomaba en las grandes celebraciones. Sin duda, una visita a Oaxaca es una celebración y nosotros seguimos la tradición.


Maravilloso mezcal
Una parada obligatoria en Oaxaca es la Mezcaloteca, se trata de una Asociación Civil cuyo objetivo es la difusión de la cultura del mezcal, traducción: un discreto bar con una preciosa barra de madera donde sirven mezcal artesanal mientras degustas diferentes tipos de esta maravillosa bebida te explican su origen, elaboración y diferentes variedades. La oportunidad de probar un producción de mezcal de 100 litros nos hace darnos cuenta de lo especial y único de esta bebida que "nos libera de una sed infinita de eternidad" como dijo el escritor oaxaqueño Manuel Matus

Si buscas un sitio cool, olvidate de New York, en Oaxaca también hay speakeasys, subiendo por la calle Tinoco y Palacios una discreta puerta te llevará a la maravillosa barra de la mezcalería Piedra Lumbre. Sin duda el sitio con más hype de la noche Oaxaqueña donde tomar unos ricos mezcales y disfrutar de buena música.


Despliegue de mezcales en Piedra Lumbre
Como veis, Oaxaca es un paraíso para los amantes de la gastronomía, no lo pienses más: saca tu billete a la ciudad de las tlayudas y ¡¡provechito!!

miércoles, 24 de agosto de 2016

Atún en Barbate: producto, producto y producto

Tanto tiempo leyendo acerca del atún de almadraba, soportanto fotos, videos y crónicas en la distancia habían hecho nacer dentro de mí una gastro obsesión con la que debía acabar cuanto antes, sin darle tiempo a apoderarse, aun más, de mí. Aterricé en Malaga el 1 de julio y a las pocas horas ya estaba comiendo sardinas en Marbella mientras tramábamos en comandita el plan del día siguiente. ¿Dónde encontraríamos el mejor atún?

No buscábamos restaurantes de alto nivel donde se come un buen producto pero la cuenta alcanza nivel astronómicos, todavía más en Marbella. Así que comenzamos a explorar diversas opciones hasta que en Barbate dimos con un local cuyo nombre resultaba prometedor Peña El Atún.

Tras dejar atrás la atestada Tarifa con su extridencia veraniega seguimos hasta Zahara de los Atunes y no nos detuvimos hasta llegar a Barbate y encontrar la Peña El Atún lo que ya habíamos dibujado en nuestras cabeza como un local donde de beber pediríamos atún, al más puro estilo Homer Simpson.

La peña el atún es un local de ajetreo, donde se junta gente local con los grupos de amigos que vuelven de la playa. Ni el nombre ni el salón, decorado con escenas de la pesca del atún, no deja lugar a dudas de lo que se viene a comer aquí. En este lugar, lo principal no es el escenario si no lo que se entrega en cada plato y, aquí, la entrega es excepcional en cada bocado gracias a un producto exquisito: el atún de almadraba.

Probamos el atún en todas las formas que pudimos con el único límite que nos puso la medida de nuestros estómagos ya que los precios eran moderados. Honestamente creo que cada plato fue un deleite aunque las estrellas fueron los platos de atún rojo a la plancha (14,50 eur) y el morrillo al horno (12 eur).

Al llegar el atún a la plancha nos pareció que lo habían cocinado de más y se había quedado algo seco, sin embargo, al probarlo una sensación de untuosidad invadía la boca, el atún se deshacía en la boca gracias a su maravillosa grasa. Tras el primer bocado nos miramos unos a otros sin creernos el filón que acabábamos de encontrar. Lo siguiente fue pedir otra nueva ración.



El guiso de morrillo de atún también fue espectacular:


No sé si fue el atún, el calor o el vino pero la fiebre del atún se apoderó de mí y no podía dejar de pedir más de los maravillosos platos que ofrecía la carta. Al fin y al cabo ¿cuando iba a volver a probar algo semejante?

También nos animamos con el atún en aceite y piquillos, la reducción de vinagre de modena es totalmente prescindible y a buen seguro supondría un "arghh" del comidista, sin embargo, en este caso y con el chute de omega 3 que inundaba mi cuerpo hasta resultaba entrañable.

La cosa continuo con más platos. Este auténtico festival del atún nos costó algo más de 30 euros por persona, cuando llegó la cuenta se nos caían los lagrimones. La relación calidad precio en la Peña El Atún es imbatible, si lo que buscas es producto y disfrute del atún puro, sin artificios ni acrobacias, este es tu lugar.



Atún encebollado, de nuevo, exquisito:



Una tapa de atún en aceite:



Otra tapita de atún ahumado, un sabor mucho más potente donde el ahumado toma protagonismo, sin embargo, delicioso con una cañita: